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La historia del correo postal

Una vez que nació la necesidad de la comunicación a distancia y los primeros mensajeros, la correspondencia ha estado presente en la crónica de la raza humana, actualmente existen dos tipos de correo: postal y electrónico.

La historia se remonta a 4 mil 400 años con un acto profundamente humano: la escritura. Esto representa la posibilidad de plasmar pensamientos, opiniones, reflexiones, sentimientos o emociones, más allá de los breves mensajes en una aplicación de teléfono móvil.

Hace décadas, las formas de comunicación eran muy distintas a lo que conocemos hoy en día, ya que una carta era pretexto para informar, alertar o tener conversaciones con personas del otro lado del mundo. El tiempo de espera era más largo que en la actualidad, sin embargo las comunicaciones se han tenido que adaptar a la inmediatez del día a día.

Ahora vemos que para los adolescentes ya no tiene tanto sentido la utilización del correo postal, ni siquiera del electrónico. Se comunican de manera instantánea, con informalidad a partir de plataformas digitales donde hacen sus propios grupos de interacción. De vez en cuando usan correo electrónico, pero de una forma más institucional, con generaciones arriba de la suya, muy pocas veces con sus pares.

En la actualidad, se cree que hay 4 mil millones de cuentas de correo electrónico en el planeta, y con la utilización de dispositivos móviles esta cifra sigue en crecimiento. Se considera que todos los días se envían entre 270 mil millones y 280 mil millones de correos electrónicos.

El 9 de octubre se conmemora la fundación de la Unión Postal Mundial (UPU), en 1874. Es el segundo organismo internacional más antiguo del mundo y forma parte de las Naciones Unidas. A lo largo del Congreso de la UPU, en Tokio, Japón, en 1969, se proclamó el Día Mundial del Correspondencia.

El término correo procede del latín currere, que significa ir de prisa, correr. Los viejos romanos usaban stationes (albergues) en donde los mensajeros y sus caballos podían reposar antes de seguir su viaje. Con el paso del tiempo a los sitios de tiempo libre se les llamó postatio y de allí nació el concepto postal. Los principios de la correspondencia se remonta al antiguo Egipto y hace 2 miles de años, en Roma, los primeros a caballo.

En el país, antes de la llegada de los españoles, dicha labor la realizaban personas expertas. Entre los mexicas hubo una organización de diversos tipos de mensajeros: el paynani o “corredor ligero”, considerado mensajero de los dioses, servía a los tlatoani o líderes; los yciucatitlantis, quienes iban con datos urgentes a las localidades; los tequihuatitlantis o mensajeros de guerra, y los tamemes, quienes llevaban productos y mercancías.

La noticia del desembarco español que recibió el Jefe supremo Moctezuma II en 1519, la entregó a conocer el “mensajero que va de prisa”, El servicio de correspondencia del Imperio Mexica lo constituían adolescentes que conocían bien los senderos y veredas, quienes estaban ejercitados para recorrer largas distancias. 

El sistema de correspondencia era por medio de relevos, cuyos mensajeros corrían de estación en estación hasta comunicar la noticia al destinatario final. Por su lado, Hernán Cortés informó a la Corona De España sobre el dominio del nuevo territorio y justificó su compañía de conquista con sus Cartas de Interacción.

Con la Conquista se introdujeron en México novedosas maneras de dar correspondencia: a caballo o con carretas tiradas por bueyes, que operaban a la par de los mensajeros nativos. En 1579, se estableció como actividad formal con el Correo Mayor de Hostes y Postas de la Nueva España.

En 1762 se incorporó la utilización de buzones (puestos en las veredas de las rutas postales) y apareció por primera ocasión la figura del cartero. El correo de Tierra y Mar se fusionó en una entidad, denominada “Administración Principal de Correos de Mar y Tierra de la Nueva España” y, a partir de entonces, fue dirigida por el gobierno colonial. La centralización del servicio postal llevó a extender su presencia en los territorios del norte del Virreinato como Chihuahua, Nuevo León, Sinaloa o Sonora.

En el México libre, el 21 de febrero de 1856, se ordenó la utilización de estampillas postales para mandar correspondencia. La primera entró en circulación el 1 de agosto de dicho año y poseía la imagen de Miguel Hidalgo y Costilla.

Para 1917, el teniente coronel y piloto aviador Horacio Ruiz Gaviño hizo el primer vuelo de correspondencia aéreo en medio de las metrópolis de Pachuca y México. En 1981 se estableció el código postal numérico para todas las colonias de la región nacional.

La llegada del correo electrónico surgió en los años ochenta del siglo pasado como un instrumento disponible solamente en el campo educativo, algunas universidades e instituciones impulsaron BitNet, una red computacional que permitía a los académicos vincularse con sus compañeros de trabajo de otras naciones.

Ya en los noventa se empezó a popularizar la utilización del e-mail con el surgimiento de Hotmail.

En determinados entornos, como el de un trabajo formal, es importante tener un correspondencia servible y estar en comunicación por aquel medio. En contraste, los adolescentes usan WhatsApp, Facebook, Instagram, Telegram, entre otros donde la respuesta es instantánea e inmediata.

El Servicio Postal Mexicano no solamente entrega cartas y tarjetas postales, sino toda clase de correspondencia: documentos, catálogos, revistas, regalos, avisos. El envío de cartas y paquetes puede hacerse a 191 territorios.

El correo postal es económico, puesto que no necesita un dispositivo electrónico, ni acceso a Internet; únicamente se requieren las ganas de plasmar lo que imaginamos o sentimos en un papel con una pluma o lapicero, meterlo a un sobre y ponerle una estampilla. 

¿A ti te gustaría que el correo postal fuera más común en nuestras relaciones profesionales y personales?